nUESTRA HISTORIA

Todo empezó buscando un lugar donde desconectar.

Artemesa no nación de un plan de negocio. Nació de la necesidad de hacer algo con las manos.

01. ANTES DE ARTEMESA

Entre números, datos y tecnología.

Soy matemática y mi vida profesional siempre ha estado vinculada a la analítica avanzada, la inteligencia artificial, algoritmos y la tecnología.

Un mundo fascinante, pero también rápido, preciso, digital y constantemente conectado.

Y quizá por eso precisamente por eso empecé a necesitar lo contrario.

Un espacio donde no hubiera pantallas. Donde la cosas no sucedieran inmediatamente. Donde pudiera trabajar con las manos, equivocarme, esperar y volver a empezar.

02. eNTONCES LLEGÓ EL BARRO

Encontré en la cerámica una forma de volver a mí.

El barro me obliga a cambiar de ritmo, al final del día.

A tocar la materia. A Observar. A Aceptar que no todo puede controlarse y que cada pieza necesita su propio tiempo.

La cerámica se convirtió en una forma de evasión, pero también en algo más profundo y una manera de reconectar conmigo misma y con la naturaleza.

Tierra. Agua. Fuego. Manos

En un mundo cada vez más digital, necesitaba volver a hacer cosas con las manos.

03. DE UN REFUGIO PERSONAL A ARTEMESA

Lo que empezó como una forma de desconectar comenzó a crecer.

Primero fueron piezas para mi propia mesa, y la de mis amigos.

Después llegaron otras formas, esmaltes, colores, encargos y personas que querían llevarse aquellas piezas a sus casas.

Poco a poco entendí que Artemesa podía ser algo más que cerámica.

Porque lo que realmente me interesaba no era únicamente crear objetos. Era crear las sensaciones que aparecen alrededor de ellas.

04. dE LA MATERIA A LOS SENTIDOS

Después de la materia llegó el aroma.

Siempre he asociado los lugares y los recuerdos a sus olores.

De ahí nació Artemesa Home: una manera de trasladar la misma filosofía de a cerámica al universo olfativo.

Crear despacio. Mezclar. Probar. Buscar equilibrio.

Y conseguir que un aroma sea capaz de transportarnos a un lugar, un momento o una emoción.

05. Y ENTONCES APARECIÓ ELORA

Una nueva generación empezó a crear.

Elora Bloom Studio tiene una historia diferente.

Detrás de Elora está mi sobrino Kike, que con sólo 13 años empezó a crear flores de limpiapipas con sus propias manos.

Lo que comenzó como creatividad, curiosidad y ganas de experimentar fue tomando forma hasta convertirse en su propio pequeño universo dentro de Artemesa.

Flores hechas pétalo a pétalo, capaces de permanecer y de convertir algo tan sencillo como es un limpiapipas en una pieza sorprendente.

06. DOS GENERACIONES. UNA MISMA NECESIDAD DE CREAR

Diferentes materiales. La misma curiosidad.

Yo encontré mi lenguaje en el barro. Kike encontró el suyo en las flores.

Nos separan generaciones, técnicas y materiales, pero compartimos algo esencial: el placer de imaginar algo y verlo aparecer entre nuestras manos.

08. y LA HISTORIA SIGUE CRECIENDO

De nuestra mesa a otros espacios.

Lo que comenzó como unas manos tocando barro hoy entra en hogares, mesas, celebraciones y espacios.

Seguimos aprendiendo, experimentando y creando. Algunas veces será una taza, otras una fragancia, una flor, una vajilla para un restaurante, una aroma para un hotel o una pieza creada para alguien concreto.

Pero la intención sigue siendo la misma.

Crear cosas capaces de hacernos sentir.

Esta es nuestra historia. Y todavía la estamos escribiendo.

fORMA PARTE DE ARTEMESA

Historia, nuestros proyectos y creaciones que nacen en el taller.